Saltar al contenido
A. Coral Cortés Pérez, psicóloga
bienestar digital

Salud mental y redes sociales: cómo cuidarte cuando todo se compara

Publicado el · 6 min de lectura

Mujer en el sofá mirando el móvil, rodeada de fotos de otras vidas, mientras aparta con la mano un panel para dejar de seguir cuentas.

Abrir el móvil se ha convertido en un gesto casi automático. En cuestión de segundos pasamos de nuestra propia vida a un escaparate de vidas ajenas, montadas para enseñar su mejor cara. No es casualidad que, después de un rato de scroll, algo dentro se sienta un poco más pequeño.

Las redes sociales no son buenas ni malas en sí mismas, pero sí están diseñadas para retener nuestra atención el mayor tiempo posible, y eso tiene un coste emocional cuando no ponemos límites conscientes. La comparación constante, el postureo y la sensación de estar siempre un paso por detrás pueden alimentar la exigencia y el perfeccionismo.

Cuidarte aquí rara vez pasa por borrarte de las redes. Lo que suele funcionar es usarlas con más criterio: preguntarte cómo te sientes después de un rato de scroll, dejar de seguir cuentas que te dejan mal cuerpo y recordar que lo que ves es un fragmento elegido, nunca la historia completa.

Si notas que las redes se han convertido en una fuente de ansiedad o de autoexigencia más que de disfrute, hablarlo en terapia puede ayudarte a encontrar una relación más sana con ellas.

¿Te reconoces en esto?

Hablemos de qué necesitas ahora mismo.